Salvador Nazzar el rey de las carambolas en Colombia le amputaron una pierna

Por Fausto Pérez Villarreal

Lento, pero satisfactorio ha sido el proceso de recuperación del legendario billarista costeño Salvador Nazzar Nazzar, a quien en días pasados le amputaron la parte inferior de la pierna derecha.

La exitosa intervención quirúrgica tuvo lugar en la Clínica la Asunción. “Todo se dio sin más allá y más acá. Yo estaba bien. De pronto perdí la sensibilidad y movilidad en la pierna izquierda. Mis hijos, que son médicos, reaccionaron de inmediato y me llevaron a la clínica. Me operaron. Gracias a Dios todo salió positivo. Estoy bien tanto física como mentalmente. Soy un aciano de 93 años, pero mi mente y reflejos siguen intactos”, expresó don Salvador, nacido el 20 de abril de 1927 en Magangué, puerto fluvial del departamento de Bolívar.

En Colombia y América Latina, Salvador Nazzar Nazzar tiene inscrito su nombre en el libro de los récords. Pero no es por continuar activo cercano al siglo de existencia, ni por vivir los cinco últimos lustros con un solo riñón, ni por haber educado con su modesto trabajo a ocho hijos ni por haber publicado un lujoso libro que recopila la historia deportiva de Colombia.

La razón por la cual su nombre permanece en la galería de los récords de su país y su continente obedece a un logro establecido en el billar, ese deporte que en el que tienen esencial protagonismo la concentración, el pulso y la precisión.

Y su récord es sencillamente extraordinario: ha mantenido por 52 años, desde el 30 de diciembre de 1968, hasta la fecha, la marca de haber hecho 500 carambolas en un tiempo de 25 minutos, en modalidad libre, en una sola tacada.

La gesta tuvo lugar, sobre un tablero forrado en paño verde, en el extinto Bar Recreo de Barranquilla que estaba ubicado en la carrera 41 con calle 35, esquina, en el marco del campeonato departamental. Salvador Nazzar Nazzar derrotó, en el encuentro crucial, a Gustavo Gutiérrez. La partida empezó a las 7:30 de la noche y terminó 25 minutos después. ¡Una barrida absoluta!

El récord fue homologado en 1995, en Bogotá, durante el Torneo Internacional Copa Leona. La Resolución No. 35 de la Federación Colombiana de Billar, en su artículo primero, firmado por el entonces presidente de la rectora nacional, Antonio Molano, reconoce en letra de estilo el logro de Salvador Nazzar.

La gran hazaña de Salvador Nazzar Nazzar fue considerada de enorme envergadura para Colombia y América en el deporte del billar. Así mismo, fue reconocida por la Asociación de Periodistas Deportivos del Atlántico y por la Acord Bolívar, apéndices de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos de Colombia, gremio filial de la AIPS, que lo distinguieron cada una con dos galardones a la Vida y Obra de un Deportista.

Magangué, el municipio que lo vio nacder, está en deuda con este excelente deportista, ejemplo para las nuevas generaciones.

“El billar lo practiqué por gusto. Mucha gente lo ve como un juego de desocupados, pero no es así. El billar es una disciplina deportiva cercana al arte; es un deporte digno que requiere talento, puso, disciplina y concentración”, señala Nazzar, con absoluta convicción. 

A Salvador Nazzar Nazzar no le cala, para nada, la celebrase frase enunciada por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, en el sentido de que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

“Para mí, la soledad no tiene cabida; la palabra soledad, en el atardecer de la vida, es como una oda a la desesperanza; la negación de la vida; para mí, envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”, asevera Salvador, pleno de convicción.

Hasta el momento de decretarse el encierro preventivo, obligado por la pandemia del Covid-19, don Salvador, a sus 93 años, se realizaba la misma actividad que ha desempeñado desde que era un joven de 15: recorriendo todas las capitales y los principales municipios de la región Caribe colombiana, vendiendo camisas y pantalones de fina marca al por mayor, en calidad de agente viajero de ventas, en un digno y ejemplo de vitalidad y amor al trabajo y de vez en cuando ‘dándole’ al taco de billar.

La comercialización de ropa sido la única actividad laboral que ha desarrollado, de manera ininterrumpida, la mayor parte de su existencia. Ya no lo hace para alimentarse él y los suyos, porque no lo necesita; sigue trabajando porque, en sus propias palabras, constituye una medicina para su alma.

Desde hace más de un cuarto de siglo Salvador subsiste con un solo riñón porque el izquierdo se lo extrajeron por un daño irreversible. Desde entonces su alimentación ha sido sana, a la medida, sin nada de sal, ni azúcar, ni cítricos, ni condimentos, ni nada por el estilo. Eso sí: el agua no le puede faltar.

Fruto de su trabajo como agente viajero educó a sus ocho hijos, de los cuales hay cinco médicos cirujanos, una comunicadora social y dos comerciantes.

Cometió la locura –como aseguran sus amigos y allegados– de vender en 25 millones de pesos el automóvil que adquirió con los ahorros de toda su vida para cumplir su sueño de publicar un libro de deportes que tardó 19 años en investigar, redactar y corregir luego de una travesía por todo el país, entrevistando a los atletas colombianos más sobresalientes del siglo XX.

“Lo más lógico es que un escritor publique un libro para comprar un vehículo. Salvador hizo exactamente lo contrario: vendió su carro para publicar el libro, y encima regaló la mayoría de los ejemplares: ¡lindo negocio!”, señala con ironía, su cuñado Laureano Caballero.

“La cuestión no es de dinero ni nada por el estilo. A estas alturas de mi vida, eso es irrelevante –asegura Salvador Nazzar, con la convicción y la naturalidad de los viejos sabios-. Mi sueño es dejarles un legado a las nuevas generaciones”.

Lo que muchos desconocen, incluidos sus allegados, es que en forma solitaria Salvador Nazzar tocó las puertas de las instituciones oficiales y privadas, en busca de patrocinio para la publicación de la obra, pero no obtuvo una sola respuesta positiva.

“Hice lo más difícil, que fue recopilar la información. Lo demás era lo menos complicado”, anota el anciano.

UN RÉCORD NACIONAL Y CONTINENTAL IMBATIDO

En Colombia y América Latina, Salvador Nazzar Nazzar tiene inscrito su nombre en el libro de los récords. Pero no es por continuar activo cercano al siglo de existencia, ni por vivir los cinco últimos lustros con un solo riñón, ni por haber educado con su modesto trabajo a ocho hijos ni por haber publicado un lujoso libro que recopila la historia deportiva de Colombia.

La razón por la cual su nombre permanece en la galería de los récords de su país y su continente obedece a un logro establecido en el billar, ese deporte que en el que tienen esencial protagonismo la concentración, el pulso y la precisión.

Y su récord es sencillamente extraordinario: ha mantenido por 50 años, desde el 30 de diciembre de 1968, hasta la fecha, la marca de haber hecho 500 carambolas en un tiempo de 25 minutos, en modalidad libre, en una sola tacada.

La gesta tuvo lugar, sobre un tablero forrado en paño verde, en el extinto Bar Recreo de Barranquilla que estaba ubicado en la carrera 41 con calle 35, esquina, en el marco del campeonato departamental. Salvador Nazzar derrotó, en el encuentro crucial, a Gustavo Gutiérrez. La partida empezó a las 7:30 de la noche y terminó 25 minutos después. ¡Una barrida absoluta!

El récord fue homologado en 1995, en Bogotá, durante el Torneo Internacional Copa Leona. La Resolución No. 35 de la Federación Colombiana de Billar, en su artículo primero, firmado por el entonces presidente de la rectora nacional, Antonio Molano, reconoce en letra de estilo el logro de Salvador Nazzar.

La gran hazaña de Salvador Nazzar Nazzar fue considerada de enorme envergadura para Colombia y América en el deporte del billar. Así mismo, fue reconocida por la Asociación de Periodistas Deportivos del Atlántico y por la Acord Bolívar, apéndices de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos de Colombia, gremio filial de la AIPS, que lo distinguieron cada una con dos galardones a la Vida y Obra de un Deportista.

“El billar lo practiqué por gusto. Mucha gente lo ve como un juego de desocupados, pero no es así. El billar es una disciplina deportiva cercana al arte; es un deporte digno que requiere talento, puso, disciplina y concentración”, señala Nazzar, con absoluta convicción.

El nombre de Salvador Nazzar Nazzar reúne todos los méritos para estar ubicado en la galería de los de los deportistas más grandes de la historia no solo de la región Caribe colombiana sino del país en general.

En esa galería donde figuran, con letras de molde, los apelativos de figuras de la dimensión del boxeador Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’, el ciclista Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, la pesista María Isabel Urrutia, el beisbolista Edgard Rentería,  la bicicrosista Mariana Pajón, por citar solo cinco atletas ilustres de nuestro territorio nacional.

SU ORIGEN

En el hogar conformado por Nicolás Nazzar y Yamile Nazzar, dos inmigrantes libaneses que a principios del siglo XX se asentaron en Magangué, puerto fluvial del departamento de Bolívar, nació Salvador, el 20 de abril de 1927, el mismo año en que el célebre escritor Gabriel García Márquez vio la primera luz.

El progenitor de Salvador llegó a Magangué en el año 1908, estimulado por la sugerencia de su tío Jorge Raad y su esposa Rosa Nazzar.

Salvador fue el mayor entre nueve hermanos. Los estudios primarios los cursó en el Liceo Manuel Atencio Ordóñez, de su tierra natal, a pocos metros del río Magdalena. El bachillerato lo adelantó  en el colegio Pinillos, de Mompox. En Cartagena, en la Institución Escolombia, recibió el título de Contador General, el 15 de diciembre de 1948, siete meses después de que el Estado de Israel fuese proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas.

A sus 91 años, Salvador Nazzar asegura que es poco lo que le queda por hacer en la vida. En 1948 sembró un árbol de mango en Cartagena; al año siguiente se casó con Oliva Caballero, la novia de toda su vida, y con ella tuvo ocho hijos, a los que educó gracias a su oficio de agente viajero, y en 2008 publicó su libro ‘Historia del deporte en Colombia en el siglo XX’.

Don Salva, como le dicen muchos, goza de buena salud física y mental, y es querido y venerado por sus hijos, nietos, bisnietos y amigos.

Su nombre reúne todos los méritos para estar ubicado en la galería de los de los deportistas más grandes de la historia no solo de la región Caribe colombiana sino del país en general.

En esa galería donde figuran, con letras de molde, los apelativos de figuras de la dimensión del boxeador Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’, el ciclista Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, la pesista María Isabel Urrutia, el beisbolista Edgard Rentería,  la bicicrosista Mariana Pajón, por citar solo cinco atletas ilustres de nuestro territorio nacional.

Don Salva nunca ha fumado ni ha ingerido ningún tipo de licor. ¿Qué más le puede pedir a la vida este hombre que es ejemplo para las nuevas generaciones?

  1. Estimado Eder Brochero,
    Muchisimas gracias por su excelente reporte de mi Padre y su maravillosa logros obtenidos en su vida como Padre al igual de su vida deportiva con record en el deporte del billar y Los libros que a dedicado al deporte de extraordinarios deportistas del pais. Me siento o nos sentimos extremadamente orgulloso de sus logros ,hazanas de un gran ejemplo de Padre luchador responsable, trabajador, fuerte, positivo,buen corazon,buen esposo,y excelente modelo de padre y esposo. En su vida nada es impossible de obtener solo tienes que luchar y tener la pasion para encontrarlo.
    Nos sentimos afortunados y orgullosos de vivir y pertenecer en la vida de esta leyenda que es nuestro padre.

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