Junior se juega el semestre ante el DIM

Con poco futbol, dudas en su preparación física e irregularidad en su campaña, el equipo de Comesaña se aferra al milagro para lograr la octava.

Por: Manglio Bovea Orozco

 

Como una verdadera prueba de fuego, el Junior de Barranquilla, se apresta para encarar y librar desde este domingo, el primer escollo en el camino hacia la final, que sería lo único que salvaría el primer semestre de este año, recordando que la Libertadores, pasó de desilusión a esperanza y de esperanza a un imposible, nada menos que ganar en Brasil,  y ante Palmeiras, donde nunca ha sacado un triunfo en su historia, como quien dice de manera coloquial “No te vistas que no vas”.

Las esperanzas en la llamada zona noble del Junior, se centran por un lado en el deseo de la afición, que aún cree en lo que puedan recordar futbolísticamente varios apellidos, que han sido más abolengos que resultados deportivos durante la presente temporada y a lo que pueda hacer desde la preparación de los partidos su técnico Julio Comesaña, quien por el contrario, se ha dedicado durante estos días a quejarse y a quejarse, dizque por el poco tiempo que tendría para recuperarse, entre compromiso y compromiso, (domingo, miércoles, domingo), será que al uruguayo al frente de la institución “Rojiblanca”, nadie le ha dicho que en Europa y en otras partes donde se considera que el futbol es para profesionales y no para señoritas lloronas y consentidas, un equipo de alto nivel y de las mejores ligas del planeta, juega hasta tres y cuatro partidos en menos de diez días.

La inconstancia e irregularidad del Junior se puede traducir, en la poca seriedad y compromiso como se han disputado los partidos, bajo nivel futbolístico, falta de preparación física, poco futbol, sin alma y la displicencia en el campo de juego de algunos de sus referentes, el caso particular de Teofilo Gutiérrez, que desde ya, con este bajo nivel le dijo adiós al Mundial y a la selección Colombia y con ello se acabó el Chateó, se cayó el internet, falló la conectividad y se le acabaron los datos al Junior.

Desde esta tribuna y como buen costeño, apoyo al equipo tiburón, pero no me deslizo en elogios que no merece, ni me coloco en el afán de algunos colegas deportivos, que entre sus ojos, solo su retina capta lo que nadie ha visto y lo peor que lo relatan a su acomodo y al de sus interés comerciales y/o particulares. La mesa está lista y este domingo comenzaremos a presenciar, si al final, Junior, gana o pierde el semestre.

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