El valor del voto individual

Editorial

Dio inicio en todo el territorio nacional la contienda electoral con miras a las elecciones del domingo 27 de octubre próximo. Comicios en los cuales los colombianos elegiremos a los gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles que asumirán sus cargos y por ende las riendas del poder y del entramado político local a partir del 1° de enero de 2020.

La participación ciudadana mediante el voto en este proceso electoral es de enorme importancia, toda vez que el concurrir a las urnas para expresar nuestra opinión es un deber civil que cada día cobra mayor trascendencia, precisamente por la necesidad de legitimar en las urnas la decisión soberana del pueblo en torno a la elección de sus gobernantes.

Cuando no participamos en los procesos eleccionarios permitimos que otros tomen una decisión por nosotros, ello nos aleja implícitamente del derecho a disentir debido a que si no participamos tampoco deberíamos quejarnos de la decisión tomada por otros. En otras palabras votar, más que un derecho democrático, es un deber ciudadano del cual no deberíamos privarnos al tratarse del futuro inmediato de nuestros municipios, de nuestros departamentos y por qué no de nuestros hijos y de nosotros mismos.

Históricamente en Soledad la abstención electoral gira alrededor del 50%, es decir, uno de cada dos soledeños no vota, no participa, no se expresa en las urnas el día de las elecciones, lo que se traduce en el no ejercicio pleno de la ciudadanía, esto responde a diferentes razones que van desde la simple indiferencia o apatía hasta la desesperanza, la desilusión o el desengaño político, independientemente de los motivos que tengamos.

El abstenernos de votar no nos libra de las malas decisiones que puedan tomar nuestros gobernantes, ni siquiera deja limpia la conciencia de quien no vota porque el sufragio de cada uno de nosotros cambia de alguna manera la decisión que se toma en conjunto, por ello es vital la participación masiva y a la vez individual conforme a lo que dicte nuestro raciocinio electoral. Si en última instancia no le gusta ningún candidato vote en blanco que también es una opción, pero hágalo, participe, exprésese.

“Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”, es una famosa y muy conocida frase del escritor irlandés del siglo XVIII Edmund Burke, que resume la posición en contra del abstencionismo electoral que hoy nos ocupa; pero el mismo pensador político dijo además que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”, y de eso se trata, el voto de cada uno de nosotros construye el futuro de todos, por ello este 27 de octubre no nos quedemos en casa esperando que los demás decidan por nosotros ¡Votemos!

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