El día después de la pandemia.

Siempre se supo que la humanidad enfrentaría más temprano que tarde- una pandemia originada ya sea por un virus o por una bacteria, la pregunta que se hacían los científicos y analistas era cuándo se produciría la contingencia. La pregunta que hoy nos hacemos es ¿cómo será el día después de la pandemia? La aparición del SARS-Coronavirus 2, mejor conocido como Covid-19, no nos toma por sorpresa, pero tampoco nos toma preparados; precisamente por la vulnerabilidad de nuestra especie ante un cambiante, hostil y microscópico enemigo. El problema es el lapso de tiempo que empleemos para encontrar armas apropiadas con las cuales combatirlo, mientras este adversario se mueve rápida y constantemente cobrando víctimas a su paso.

Cien años después Desde hacía cien años la humanidad no era presa de una pandemia con estas características, la última fue la mal llamada gripe española de 1918, que afectó principalmente a Europa y a Estados Unidos, cobrando alrededor de 50 millones de vidas y cambiando drásticamente la forma en la cual se observaba el tema de la salud pública, prácticamente inexistente en ese momento. El caso es que el virus permanecerá inevitablemente con nosotros mientras no exista una vacuna que nos libre de su amenaza. Son muchas las ventajas comparativas con relación a la pandemia del siglo pasado.

Estas tienen que ver con los modernos esquemas sanitarios con los que contamos que bien pueden ser ineficientes, en algunos aspectos y países, pero que indiscutiblemente resultan mucho más robustos que aquellos con los que contaba la humanidad en 1918. Los incuestionables adelantos científicos; la globalización, aunque permite la propagación mucho más rápida del patógeno, también posibilita gracias a las nuevas tecnologías de la informática- la interacción de la comunidad científica “en línea”, proporcionándoles cierta ventaja en la búsqueda de soluciones que permitan lidiar, médica y logísticamente con la enfermedad. Pero, aun así, no es suficiente. Mientras el tiempo se cuente en términos de vidas humanas perdidas.

Las consecuencias

Aunque no habrá un día después, porque en adelante las medidas de prevención deberán ser observadas permanentemente, dada la sempiterna amenaza de probables epidemias ocasionadas por el mismo tipo de virus, sí habrá consecuencias; siendo la más inmediata en el terreno financiero, previendo una seria recesión mundial, luego de la parálisis de la economía global. También son de esperarse cambios de orden geopolítico, sobre todo en los países democráticos, conforme a la evaluación que las poblaciones se forjen acerca del manejo de la crisis por parte de sus gobernantes. Socialmente quizás haya costumbres que terminan desapareciendo, como el simple “apretón de manos” o los “saludos de beso”.

El distanciamiento social tendrá sus repercusiones en la forma en la cual interactúan los individuos, lo cual podría llevar a discriminaciones y una mayor acentuación de las diferencias.

El trabajo virtual ganará terreno, mucho antes de lo esperado y esto tal vez repercuta favorablemente en las relaciones al interior de las familias. El concepto del trabajo en casa será combustible para cambios sustanciales.

La educación a distancia habrá dado un paso fundamental, y en líneas generales la humanidad habrá cruzado un importante umbral hacia la interconectividad, de una forma en la cual no se aplicaba antes de la cuarentena.

El sistema de salud debería salir fortalecido de esta contingencia y la dura experiencia debería servir para apuntalar vacíos dentro del mismo. La medicina debería pasar a ocupar un papel preponderante en la sociedad y las estadísticas deberían ser mucho más valoradas.

La humanidad sobrevivirá a la pandemia de la covid-19, tal y como ha sobrevivido a todas las demás antes de esta. Pero el mundo no volverá a ser lo que era antes del coronavirus, a eso póngale la firma.

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