Antes de hacerlo

Por: Nelson Pacheco

Le cedemos la silla, señor, porque ella no basta, nosotros, los de acá, preferimos el suelo donde no hay un contador público para la dignidad, donde el final de un café es una bulla amigable, donde las trompadas son sinceras, donde los errores esclarecen el día que viene, donde procuramos disfrutar y merecer el juego; preferimos esta banca que el vecino hizo para él y nosotros, estos retazos de tela sin apellidos que ahora son cobija, preferimos los proverbios de Mama Pacha y no los de su jefe, nos gusta más la comida de la Mona, el guarapo de Arturo, aquí nos acusamos por requisitos de la vida, no por arribismo, nos pintamos la cara por diversión, pagamos los errores con nuestro trabajo y nuestro sueño, y nos equivocamos mucho, pero mucho aprendemos.

Nuestro licor, señor, sabe bueno, le damos un poco si usted quiere, le ofrecemos un plato de nuestra sopa y una cama entre nosotros una noche, no queremos su discurso, ni la sobra de sus bienes, sólo queremos que escuche antes de sentarse. Súbase y siéntese usted, señor, pero desde allá, quizá, no pueda ver la vida.

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