El documental ‘Yo no me llamo Rubén Blades’: Una omisión imperdonable del cantautor panameño

Por Fausto Pérez Villarreal

“¡Ajá!, ¿cómo te pareció el documental?”, me preguntó el colega Jorge Mario Sarmiento, al terminar la función de ‘Yo no me llamo Rubén Blades’, la noche del 20 de septiembre del año pasado en la Cinemateca del Caribe sala Country.

“Me gustó”, respondí, “pero en verdad esperaba más reconocimiento para Richie Ray y Bobby Cruz, sobre todo para este último, quien durante un año tuvo a Blades como huésped en su casa, en Puerto Rico, cuando el panameño estaba forjándose como cantante”.

Hice ese comentario motivado por la declaración que me dio el propio Blades, vía telefónica desde Nueva York, pocos días antes de presentarse en la fiesta de Carnaval del hotel El Prado, en el año 2010.

Al hablar de Richie Ray y Bobby Cruz, el cantautor panameño no dudó en desparramarse en elogios en aquella oportunidad, y, al mismo tiempo, manifestó su inmensa gratitud hacia Bobby Cruz.

“Un referente indiscutible en la historia de la música popular lo constituyen Richie Ray y Bobby Cruz por todo su legado, y en especial por su propuesta que aún sigue siendo novedosa en estos tiempos. Por Bobby guardo una gratitud eterna porque me acogió en su casa, en Puerto Rico, cuando yo empezaba en el mundo de la música. Lo conocí en Panamá, y le mostré el disco que había grabado con Pete Rodríguez, en el que estaban ‘Juan González, el guerrillero’ y ‘Descarga caliente’. Con esa producción no pasó nada.

De manera generosa, Bobby me invitó a que me fuera a Puerto Rico. Allí viví un año en su casa. Su esposa Rose me acogió con ternura. Con Richie Ray, Bobby me grabó al poco tiempo ‘Guaguancó triste’, que a la postre fue y sigue siendo un clásico dentro su repertorio. En verdad, siento que estoy en deuda con ellos”. No obstante, en el documental de 85 minutos dirigido por el también panameño Abner Benaim, Blades solo menciona una vez a Richie y Bobby.

Es en el minuto 20 y 33 segundos, cuando recuerda su ingreso a la orquesta de Ray Barreto, en sustitución del cantante Tito Allen: “Alguien, pudo haber sido Richie Ray, Bobby Cruz o Roberto Roena, le dijo a Barreto: ‘Hey, el tipo que está en el correo canta’… Entonces Barreto me fue a ver, y me citó a una audición”.

No hubo más mención para ‘Los Mamitos’ a lo largo de la pieza audiovisual. El pasado 12 de junio, en la oficina del respetable abogado barranquillero José Castillo, melómano de tiempo completo, tuve un almuerzo con Bobby Cruz, su esposa Rose Marie, y el representante Carlos Gutiérrez. Le pregunté al legendario cantante nativo de Hormigueros (Puerto Rico) sobre la omisión de Blades en el documental. La respuesta de Bobby fue humilde: “A lo mejor, la estadía en mi hogar no lo consideró trascendente en su vida. Lo cierto fue que le tendí la mano. Y no dudaría en volvérsela a tender”.

Rose Marie terció en la conversación: “Rubén vivió en nuestra casa y fue un hijo más, como Robert Jr., Tania y Cindy. Años después lo escuché dando unas declaraciones que había vivido en Puerto Rico en un taller de mala muerte. Entonces le dije a Bobby: No sabía que vivíamos en un taller de mala muerte”. En términos generales, el documental es interesante y enriquecedor. Nos recrea de manera magistral pasajes esenciales de la vida del autor de ‘Pedro Navaja’. Él nos habla de sus comienzos, de su primera presentación en Panamá y en Nueva York; de Héctor Lavoe y de sus disputas con el sello Fania, entre otras cosas.

“A la Fania la demandé por mis obras, por mis derechos”, dice Rubén, en fuerte y lleno de convicción”. Muestra, con evidente orgullo, una fotografía en la que aparece con Ismael Rivera y les aclara a quienes lo están filmando, que esa es la primera vez que abre las puertas de su hogar para que escudriñen sobre su vida. “Aquí no entra la prensa. Ustedes son los primeros y los últimos que lo harán”, asegura.

Una de sus frases contundentes en el documental, que invita a la reflexión, es: “El que tiene más pasado que futuro, que organice su tiempo”… y explica que ‘Yo no me llamo Rubén Blades’ es parte de su testamento para que la generaciones futuras tengan una aproximación de su obra. La esposa de Rubén y el hijo de este también tienen su espacio en esta historia que vale la pena invertirle tiempo.

Invito a ver ‘Yo no me llamo Rubén Blades’, nominado en los VI Premios Platino del Cine Iberoamericano, en la categoría Mejor Documental Película, cuya entrega tuvo lugar en el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret de la turística población de Playa del Carmen, en la Riviera Maya del Caribe mexicano, el pasado 12 de mayo. El ganador fue ‘El silencio de otros’, de España, dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar.

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