¿Qué parte de Quédate en casa no has entendido aún?

Por Admin.

Como si nada pasara, así es el comportamiento de un gran número de habitantes del departamento del Atlántico y muy especialmente en el municipio de Soledad, donde la indisciplina social ha sido la nota predominante por estos días.

Desde el inicio de la cuarentena, declarada por el gobierno Nacional, la atención al llamado de aislamiento preventivo obligatorio solo fue acatada parcialmente durante las primeras dos semanas, en adelante se convirtió en un saludo a la bandera.

En gran parte de las calles de los diferentes barrios del municipio de Soledad, se puede observar a simple vista el tradicional partido de dominó, el popular sancocho de barrio con un gran número de personas en su entorno y claro está, no podría faltar el inmancable partidito de bola de trapo donde participan los vecinos, entre niños, jóvenes y adultos. Todo un ambiente propicio para convertir al ente territorial en caldo de cultivo para el coronavirus, que no distingue entre sexo, raza, religión o clase social. Como se dice coloquialmente: “al que se coja mal parqueado, también caerá”.

De nada vale que el mandatario local establezca diferentes medidas, cada semana, para contener el virus. Fue el primero en el país en declarar el toque de queda, el pico y cédula, entre otras disposiciones, para evitar el colapso del sistema hospitalario causado por el crecimiento exponencial de los casos y con ello salvaguardar la vida de los soledeños. Pero, así como van las cosas -Dios no lo permita- Soledad podría transformarse en el epicentro de la pandemia en la costa norte colombiana.

La pandemia, a nivel mundial, ha generado más de tres millones de contagiados, sobrepasa los doscientos mil muertos, y ha colapsado los sistemas de sanidad de algunos de los países más poderosos del mundo; sus efectos conducen hacia un terrible panorama económico del cual nuestro país no es ajeno. En nuestro país las cifras sobrepasan los siete mil contagios, las víctimas fatales se acercan a las trescientas con más de 340 hospitalizados, sin que aún lleguemos al famoso pico o curva de la pandemia.

Estas cifras no parecen causar efecto alguno sobre los habitantes del municipio de Soledad, que parecen no inmutarse frente a las mismas. Lo cierto es que, con más de un centenar de casos de contagios en la localidad y cuatro víctimas mortales a la fecha, por ahora la estamos sacando barata.

Si comparamos los números con la cantidad de habitantes y la insensata conducta social de muchos soledeños que, a juzgar por el relajado folclorismo que demuestran con su comportamiento, de manera irresponsable e indisciplinada no han querido entender que mientras no exista una vacuna, lo mejor es quedarse en casa.

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