Jugar con pólvora es jugar con tu salud y la de tus hijos

Tanto cuidarnos del coronavirus…

Por: Guillermo León Pantoja

Ningún ser humano ‘vivo’ ha pasado una navidad o un año nuevo bajo los rigores de una pandemia. Es la primera vez, en más de cien años, que las familias celebrarán una navidad atípica por cuenta de las medidas de bioseguridad y de distanciamiento social que, en esta lucha diaria por sobrevivir a la inesperada peste, nos ha correspondido observar para evitar contagios por el covid-19.

En Colombia, como en todos los países latinoamericanos, nuestra cultura navideña apunta a las actividades sociales de manera intensa. Es en esta época del año en la cual visitamos a nuestros familiares y amistades más
lejanas, donde algunos regresan a ‘la tierrita’, a su pueblo natal, con las personas con las que se criaron y disfrutaron tiempos que siempre se les antojarán mejores.

Pero en esta oportunidad nos persigue el fantasma del coronavirus, con su inevitable tapabocas y ese constante olor a alcohol o a bactericida. Aun así debemos continuar brindando ejemplo, sobre todo a los más pequeños de la casa, acerca del autocuidado y del sentido común en tiempos de pandemia.

En medio de todo este panorama sobresale un aspecto que vale la pena subrayar; se trata de la oportunidad que este 2020 nos ha brindado de estar más cerca de nuestro núcleo familiar.

Este confinamiento, esta cuarentena obligatoria que nos ha tocado vivir, nos ha hecho redescubrir múltiples actividades familiares que estaban en desuso, áreas en común que se habían descuidado y que seguramente

nos brindarán, en adelante, una mayor capacidad de comprensión entre unos y otros. No en vano nos encontramos unidos en la resilencia: esa virtud de resistir y adaptarnos a las dificultades para vencerlas y sobrevivir, como familias y como especie.

Cuesta pensar que luego de sobrevivir al covid-19, estando en guardia constantemente para proteger a nuestros niños, ahora permitamos que algo tan banal e innecesario como la pólvora atente contra ellos. Sorprende que, muy tempranamente, hayamos tenido noticias de niños quemados con pólvora en el departamento del Atlántico, justamente en un año en el que la supervivencia ha sido nuestra mayor tarea y muy bien que la sacamos adelante.

Lo más importante para todos en estos largos meses de pandemia ha sido el cuidar de nuestra salud y la de nuestras familias, de manera que resulta un contrasentido que a estas alturas alguien ponga en peligro la salud de sus hijos permitiendo irresponsablemente que manipulen pólvora ¿Qué parte del constante llamamiento al autocuidado no entendimos bien? En esta temporada navideña, en este año que ha sido particularmente difícil para todos, deberíamos honrar profunda y reflexivamente a la vida y a la salud desde todo punto de vista.

Permanecer tanto tiempo juntos, ha hecho que nuestros hogares tengan ahora mucho más sentido y mayor significado; nuestras familias son ahora más cercanas. La vida y la salud tienen ahora un valor mucho más tangible, precisamente porque esté 2020 ha sido el año en el que más nos hemos visto amenazados.

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