Fiorella Peñaranda, una empresaria soledeña que triunfa en Nueva York, pero que no olvida su tierra.

Soledad, 24 de julio de 2020. Cuando Fiorella Janette Peñaranda Echeona tenía 14 años dejó su terruño, el municipio de Soledad, y viajó a Nueva York a donde se quedó a vivir. Hoy, cuando han pasado 22 años, tiempo en el que ha forjado una vida como empresaria exitosa en la gran ciudad norteamericana, no olvida la tierra donde nació.

Esta mujer, con 36 años, quien ganó el reality ‘El hermano menor 2’ de Telecaribe, vibra por su municipio, tanto que visita a Colombia dos veces cada año y no deja de visitar a su familia y a los amigos con quienes creció en el municipio vecino de Barranquilla. Su amor por su tierra la motiva a participar todos los años activamente en los dos carnavales: el de Soledad y el de Barranquilla. En este último desfila en la Vía 40, en el colectivo artístico La puntica no ma’, que cumplió 20 años y tiene 150 integrantes.

Fiorella forjó una vida exitosa como agente de bienes raíces durante muchos años en la ciudad considerada un enlace global para el comercio y los negocios internacionales y uno de los centros neurálgicos de la economía mundial junto con Moscú, París, Londres y Tokio. No pudo escoger mejor sitio pues Nueva York es uno de los principales centros de finanzas, aseguradoras, bienes raíces, medios de comunicación y artes de los Estados Unidos. También trabajó como asistente de gerencia en un restaurante 5 estrellas en Soho Manhattan en el corazón de la ciudad con 8,5 millones de habitantes.

Cuando se refiere a la ciudad famosa por sus distritos Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island no se emociona tanto como cuando se refiere a Soledad: “yo estoy muy agradecida con las oportunidades que he tenido en el exterior, pero me siento muy orgullosa de mis orígenes, de sus gobernantes y de la calidad de mi gente”, dice.

Y agrega: “los soledeños somos gente pujante, echada pa’ lante, amamos mucho nuestro municipio y estamos dándonos cuenta que Soledad está surgiendo a pesar de las adversidades. Muchas personas tienen la posibilidad de irse a vivir a grandes ciudades y con mejores condiciones porque cuentan con las condiciones económicas, pero no lo hacen por el sentido de pertenencia por su terruño y no quieren dejar de hablar con sus vecinos ni perder a sus amigos de toda la vida”.

“Estoy muy agradecida con lo que he logrado, pero si hago una retrospección, estoy convencida de que si me hubiese quedado en Soledad, también hubiera encontrado las oportunidades de progreso porque las hay. Por eso yo les digo a mis amigos y a mi familia que yo no soy neoyorquina sino soledeña porque allí comenzó mi vida”, sostiene.

Al referirse a los 13 años vividos en Soledad, dice que fue una etapa muy bonita. Vivió en el barrio El Hipódromo con su mamá, Gloria Jenevith Echeona Salazar; su hermano, Rahyner Rafael y su abuela materna, María Del Pilar Salazar de Echeona. Estudió en el colegio Pablo Sexto y luego en la Institución Educativa La Misericordia, pero cuando cursaba octavo grado, su mamá, que se había ido a Nueva York cinco años antes a buscar mejores oportunidades, y que ya se había separado del padre de Fiorella, Saúl Rafael Peñaranda Peñaranda, se la llevó a Estados Unidos con su hermano.

“Mi madre es una persona muy valiente y mi mayor ejemplo de vida. Ella llegó a Long Island, en Nueva York, sin que ningún familiar la esperara. Se había prometido que se iba a traer a su familia así que comenzó a trabajar en una tintorería planchando ropa. El trabajo era muy pesado, pero con eso nos sostuvo. Cuando ella decide viajar, ya se había separado de mi padre así que era madre cabeza de hogar. Luego, creó su propia compañía de limpieza con dos amigas y después condujo buses escolares”, cuenta Fiorella.

Doña Gloria ya está pensionada. Compró un apartamento en Barranquilla, la casa en Long Island, que adquirió con una hipoteca, y las tiene alquiladas, además de la vivienda de sus padres en el barrio Hipódromo.

“La inmigración a los Estados Unidos de la familia Echeona comenzó en el año 1993 cuando mi mamá viajó y terminó en 2005 con la llegada del tío Edgardo, el último”, relata. La señora Gloria, que tiene 56 años, se llevó a los Estados Unidos a sus dos hijos, sus padres, sus hermanos y sobrinos y todos llegaron inicialmente a la misma casa en Nueva York.

Tanto su padre como su madre consiguieron nuevas parejas, se casaron y tuvieron hijos. Jenifer Janette Campos Echeona, con 26 años, y Stacey del Pilar Campos Echeona, con 25, son las otras hijas de la señora Gloria. El señor Saúl Peñaranda se quedó en Soledad y vive en el barrio Villa Estadio. Tuvo una panadería y luego abrió una microempresa de elaboración de forros o cobertores para carros y electrodomésticos.

La vida en Nueva York

La vida fue muy difícil para Fiorella en Nueva York. A los 16 años quedó embarazada de un novio centroamericano, con quien convivió por tres años y quien le ayudó a criar la niña. Emily Romero tiene actualmente 19 años.

Pero no se acobardó: después del parto, terminó de estudiar. Se graduó en la escuela de secundaria Freeport Night School y en el Laffey Real Estate Westbury de Nueva York estudió para ser agente de bienes raíces. También estudió Administración de Empresas. Trabajaba de día y estudiaba de noche.

“Decidí desempeñarme en el área administrativa. Fui agente de bienes raíces por muchos años y administradora de un restaurante en Soho, Manhattan. Escogí esas carreras porque en su momento me daban la oportunidad de trabajar, adquirir experiencia y seguir con mis estudios”, cuenta.

En el año 2012, cuando tenía 27 años, Fiorella se casa con el chef asiático Ethan Jorj, con quien tiene dos hijos: Tsolmon Kyo, de 8 años y Temujin Kai, de 6.

Además de criarlos, tiene dos metas: la primera es abrir un restaurante con sentido social, con un concepto de granja a mesa para no alterar el orden de las cosechas de la gran ciudad.

La segunda es crear su propia marca de jabones artesanales. Se llama Jabonü, que significa jabón en la lengua amerindia. “El propósito de Jabonü es ayudar al medio ambiente por medio de una marquilla de ingredientes 100 por ciento germinable, que puede ser plantada en su mismo empaque, el cual es un saquito de fique. Un porcentaje de las ganancias las donaré para el sostenimiento de una escuela de la comunidad arhuaca de Gunmaku. Quiero contribuir a la educación de los niños”, dice. El lanzamiento será el 16 de agosto por plataforma digital y redes sociales.

Sobre su experiencia en el reality, afirma que: “junto a la comunidad de mis hermanos mayores arhuacos aprendí sobre su lógica y su concepto del orden. Entendí que todo tiene alma porque antes de que el mundo se materializara ya existimos en alma y por eso, cuando alteramos ese orden, nos alteramos a nosotros mismos. Ellos nos enseñan sobre el cuidado de la tierra y que al cuidar de el…

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